La entrada a las dos oficinas existentes se hace por la plaza Vasco da Gama, abierto sobre el río Lima y el antiguo navío-hospital Gil Eannes.
La intención del cliente es la de transformar los antiguos despachos en estudios.
Las vistas sobre el Templo de Santa Luzia y los huertos vecinos, definen la organización de los espacios.
El open space luminoso del vestíbulo, salón y cocina, se contrapone al espacio íntimo de los dormitorios, aquí entendidos como alcobas.